NOTA:

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domingo, 15 de abril de 2012

Deseo del alma


Mira a la niña pequeña,
mírala hoy caminar.
Ella me trajo la luna,
yo le pinté un rosal.

Ella quiere vivir todo,
mira todo con afán.
Poco logró imaginarse,
vida que tú le darás.

Mil margaritas plantaba,
tanto en el bien y en maldad.
Niña de dulces sonrisas,
de ojos que ven más allá.

En nubes forma ilusiones,
sus luces bailan un vals.
Ella respira los astros,
en sueño vive la paz.


viernes, 6 de abril de 2012

Puedo sentirlo


Mi luz dorada, yo puedo sentirlo
en tus ojos de agua de transparentes
valores; mil sentidos afluentes
desfilan en ti, no basta decirlo.

Pues como un niño te veo vivirlo;
te siento brotar en risas nacientes,
de esas que con expresar ya sientes
más ligereza en el viento al asirlo.

No me cuesta pensar en horizontes,
en cielos de llama clara y serena,
en las sonrisas plantando sus montes.

Porque yo sé, luz de esperanza plena,
que lo que sea que el sueño confronte
hoy con armonía mi vida llena.


domingo, 1 de abril de 2012

Luna en sol


Floto dentro del efímero espejo,
máscara infinita, mortal descaro
cubierto de matices de azulejo
de los que me cubro, donde azucaro
sueños de luna que del sol alejo;
sin huir de los rayos del gran faro,
sin lograr bañar de estrellas mi lecho,
sin poder ahogar al día en mi pecho.


Soneto I

Para Roberto


Hoy por fin mi alma me muestra su canto,
pluma de ave bañada en luz dorada.
Brotó de risa clara y perfumada,
la bella armonía, el sublime encanto.

Flores que emergen de mi bello llanto
surgen de día en la nueva mirada.
Nace mi voz que de luz fue tocada
sobre sequía, la esperanza planto.

Hoy habito entre luz de nuevo astro,
entre mares del universo ajeno,
entre flor y luna de suave rastro.

Horizonte surge en fuego sereno,
tus sueños ya míos tras de mí arrastro,
ya nació en mí sentimiento pleno.


lunes, 19 de marzo de 2012

Un instante



No War by ~RuslanKadiev


(A mi abuelo paterno, del que yo fui una pequeña dicha antes de la muerte y quien fue para mi una fortaleza aún antes de la vida).




Tan sólo un instante era necesario para conciliar el sueño. Después de una vida en la que estuvo en una constante batalla, el paso de los años podía distinguirse claramente en su frágil cuerpo. Un instante, sí; aún lo recuerdo. Un segundo era todo lo que él necesitaba para encontrar la puerta del mundo de los sueños.

En ese entonces yo no lo sabía. Me asomaba desde esa cuna con los ojos muy abiertos. -Mi abuelito no tarda en dormirse- pensaba. No lo entendía. Apenas me dejaba en mi sitio y reposaba su cansado cuerpo en esa cama cuando los sonoros ronquidos ya inundaban la habitación.

-Mi abuelito ronca...

Y sí; el por fin cerraba los ojos, los cerraba en una realidad ajena a él donde los estruendos de la Guerra Civil Española no le obligaban a permanecer despierto. Ahora me pregunto si, a pesar de eso, seguían atormentándolo en sueños. Aún así, de algo sí estoy segura; un instante fue todo lo que yo necesité para que permaneciera con fuerza en mi memoria.


domingo, 11 de marzo de 2012

Defender la esperanza





Es mejor soñar y soñar porque vale la pena, aunque en este mundo muchos deseen hacerlo como si escribieran el final de su historia y no como si la vivieran.

No es malo soñar, incluso si la decepción aguarda. Sé un velero que se lanza contra el mar con velas aguardando el viento. Si regresas destrozado crea un faro con la madera; si la tormenta te destroza crea un muelle; si los años te rompen, se la silla solitaria hasta que venga la muerte... pero jamás olvides cada cosa que fuiste. No niegues tus ilusiones pasadas, no niegues tu felicidad acabada. Agradece la fortuna de sentir que la vida pasa.

Y si tus sueños se cumplen, si la vida es grata, amarás haber soñado en vez de haberlo negado. Es de corazón valiente quien cree en una ilusión que puede acabarse, que quien la niega. Sólo debemos aprender a hacerlo a la par de nuestros propios pasos.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Algún día...






Algún día viajaré para llegar a ti. Cuando lo haga llevaré conmigo tres cosas esenciales: un ramo de claveles color verde, un lápiz labial rojo y mi corazón. Cuando vea tu tumba no podré evitar sonreír; tal vez una lágrima fugitiva se resbale por mi mejilla. Me sentaré a tu lado, te daré las flores, miraré las estrellas y en esa fría piedra dejaré un beso como muchos lo han hecho ya (y si no puedo, se lo enviaré a la estrella más brillante). Cerraré los ojos y buscaré tus palabras en el viento o en el canto de algún ruiseñor a la luna. Dejaré que me guíes como lo haz hecho hasta ahora. Te agradeceré en silencio y le dejaré a quien está contigo una rosa roja por la tormentosa constancia del amar...