
Pintura por Erick Cuevas.
"El desierto en tu piel" 2010.
Acrílico sobre papel.
Aquí; en mis entrañas.
Como un beso en flor que susurra el nombre de la tierra en vida, luz y carne.
Es la luna que concede y las llena de frutos; que canta e inunda de gritos y alaridos,
suaves como palomas,
ásperos como corteza.
Aquí; en mi sexo.
Sobre él, bajo él, dentro de él.
Calor que alberga, que abastece.
Cántaro eterno de fuego en la piel sensible.
Cálido hogar de los más necesitados, de los pasionales, y de los instintivos. Nada queda más que resguardarse en él y sentirse pleno.
"Me he encontrado a mi mismo, ¿lo habré visto?"
Aquí; en mi lengua y en mi garganta.
¿Veneno? ¿Sabiduría?
Ya sea como hálito de razón empapada de sentimiento, de instinto, y de templanza,
o como el gorgoteo ardiente de espejos sin retorno,
siempre vive y mata,
crea y destruye.
Mera ignorancia, tal vez. El tiempo nos dio esa ilusión.
Aquí; en mis pechos.
Tu insomnio; tu refugio.
Es el sentir y su sentimiento; es la cuna y su lecho.
Es donde palpita el corazón latente y muere el suspiro en vapor inminente.
Me sientes...
Aquí; en mi mente.
Como una enredadera que nunca termina.
Sonidos no bastan.
Colores no bastan.
Palabras, sobran.
Muchos callan... pocos escuchan.
Muchos definen...
No es necesario.
Y aquí; en mi ser...
... respírame...
... siénteme...
Ya que cuando el mundo calle y el sol haya caído sobre mi para alumbrar mi espíritu, entonces...
seré.



